.
me he dado cuenta
que el tiempo late en tus besos,
que puedo mecerme y vibrar
cuando el roce de tus labios
se pierde en la textura mística
de mis piernas
y también me he dado cuenta,
que la pasión sigue allí
encaramada y silente,
desandando en cada encuentro
íntimas escenas
donde tu cuerpo es mi cobija
y el mío se tiende manso
dispuesto a ser tu lecho



